Es indispensable precisar entre estas tres nociones ya que existe una confusión entre los términos hambre, hambruna y desnutrición.
El hambre es una sensación psicológica que llama a una conducta, la de la búsqueda de alimento. Se desarrolla principalmente por una falta de aporte calórico, pero no forzosamente por una falta de alimento: uno puede perfectamente saciarse con alimentos de baja calidad, de aquí el éxito de los “fase food”.
La desnutrición está ligada ante todo a la calidad de los alimentos absorbidos y a su valor nutricional. Se trata de un estado patológico que proviene de una alimentación que no proporciona el conjunto de elementos necesarios para la salud (azucares, lípidos, proteínas, así como aminoácidos esenciales, vitaminas, minerales, fibras, etc.)
Es la privación o la desaparición de la alimentación a gran escala de un territorio durante un largo periodo de tiempo. En este caso también se trata, sobretodo, de una falta cuantitativa de alimento: es de algún modo un “hambre colectivo”. Las hambrunas, que se caracterizan por ser estados de emergencia, son en primer término, consecuencia de guerras y se convierten en “armas políticas”. La sequedad, las plagas de langostas y otras catástrofes naturales no tienen ni mucho menos efectos tan devastadores como el bandidaje de los que van armados o el recurso al terror como armas de guerra.
Cabe destacar que una alimentación con aportes excesivos o desequilibrados de ciertos nutrientes puede también llevar a la desnutrición (típicamente grasas, azúcares y proteínas en países industrializados).
En los países pobres, la desnutrición se debe sobretodo a la poca disponibilidad de alimentos de calidad; así incluso sin hambruna, la baja calidad de los alimentos disponibles que provoca una « desnutrición crónica » conlleva múltiples enfermedades y puede debilitar e incluso destruir el organismo humano.
Añadamos además que esta desnutrición crónica tiene unas consecuencias extremadamente duras para los niños de temprana edad: ¡se derivan daños irreversibles tanto en el desarrollo físico como mental! Según, la agencia de las Naciones Unidas, son 250 millones de niños los que actualmente son víctimas de una desnutrición en nuestro planeta.
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