Aspectos nutricionales

Las spírulinas, cianobacterias consumidas desde hace siglos por ciertas poblaciones, son objeto de un redescubrimiento desde hace algunos años.

Antaño, clasificadas como “algas verde-azules”, no son propiamente algas pese a que por comodidad continúen siendo designadas como tales.

Por lo general, crecen en aguas alcalinas de ciertos lagos, en zonas calidas. Tienen un tamaño de unos 0.1mm, se presentan generalmente como minúsculos filamentos verdes enrollados en espirales más o menos cerradas y numerosas, siguiendo las cepas.

Es su impresionante contenido en proteínas así como su rapidez de crecimiento en medios totalmente minerales, lo que ha llamado la atención tanto de investigadores como de industriales.

A lo largo de análisis más complejos han aparecido numerosos puntos especialmente interesantes en el ámbito nutricional: composición proteica equilibrada, ausencia de lípidos esenciales raros, numerosos minerales o vitamina B12.

Al no tener paredes celulositas, la spírulina es perfectamente digerible cruda o simplemente seca.

Su valor nutricional va más allá de su contenido en proteínas: es una de las fuentes conocidas de proteína A y hierro asimilable más ricas, también contiene latos niveles de la rara vitamina B12 así como de ácido gama-linolénico (GLA) y otros ácidos grasos esenciales.

Numerosos test nutricionales han demostrados la biodisponibilidad de sus micronutrientes. Producida en medios de cultivo adecuados, la spirulina se vuelve también una excelente fuente de zinc: ensayos llevados a cabo por Antenna Technologies en 1998 demuestran que es fácil obtener una spirulina de la cual de 2 a 4 gramos bastan para cubrir simultáneamente las necesidades básicas diarias de zinc, hierro y vitamina A de los niños.

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